Me voy a la calle


Es triste pero es así. Muchos se preguntan: ¿qué ocurrirá en Asturias cuando los padres fallezcan y dejen de mantener a sus hijos? Pues ocurrirá lo que me está pasando a mí. En primer lugar, nos echan del piso. Sin dinero ni ayuda alguna, no solo no podemos hacer frente a los pagos, sino que además ni siquiera podemos hacer frente a las deudas que se nos vienen encima. Yo, y mis dos hermanos, tendremos que decidir pronto qué hacer y a dónde ir, tras haber fallecido nuestro único sustento y fuente de ingresos hace pocas semanas: mi madre.

Mi hermana se irá con una amiga, y mi hermano y yo... pues a engrosar la fila de gente que se pasa los días en los bancos del parque y luego a comer a la cocina económica. Para dormir buscaremos cualquier lugar que veamos protegido, no queda otra.



Decir que sí, que hemos acudido a todos los sitios y pedido todo tipo de ayudas, y a ninguna tenemos derecho: mi madre, con pensión de viudedad, no cotizaba. La única ayuda que tenemos ahora mismo es de Cáritas, con alimentos que dentro de poco tampoco tendremos dónde cocinar. Sí, nos queda por pedir la ayuda del salario social, pero para cuando nos la concedan ya será demasiado tarde: lo cierto es que lo necesitamos ya, no dentro de dos o seis meses. Ni siquiera dentro de una semana. Ya.

No se muy bien qué decir, la verdad es que me encuentro en estado de shock ahora mismo. Solamente que si no aparezco por este blog ya sabéis que será por imposibilidad material de hacerlo, porque conmigo solo llevaré un cuaderno y un lápiz para anotar las cosas más urgentes, como días de renovación de demanda de empleo y cosas parecidas. Estaré por las calles.

Por último, y aunque puede que no sirva de nada, un desesperado grito de auxilio: si alguien sabe de un trabajo en algún sitio por Asturias, que me escriba (rojoamarante@gmail.com). Pero no me escribáis diciendo que visite tal página web o portal, ya los he visitado todos, ya hemos enviado solicitudes a todo el mundo. Si de verdad podéis ayudarme de verdad, os lo agradezco.

Puede que para muchos ni les importa ni les inquiete mi situación, que crean que ya están seguros y suficientemente respaldados por sus coches, sus pólizas, sus contactos, sus cuentas bancarias.... Pero esto le puede tocar a cualquiera en el momento más inesperado. El próximo en irse a la calle podrías ser tú.

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